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Aprendizaje basado en casos: qué es y cómo se aplica en el aula

El aprendizaje basado en casos enfrenta al estudiante con ‘circunstancias’ de la vida real aplicadas a las materias de cada nivel educativo y que tiene que resolver a través del análisis, el pensamiento crítico y el trabajo colaborativo. A continuación, mostramos en qué consiste y su aplicación en el aula.

¿Qué es?

El aprendizaje basado en casos es una estrategia didáctica gracias a la cual los estudiantes modulan su aprendizaje a través del análisis, la investigación, la propuesta de soluciones y el debate en grupo. Para ello, hacen uso de casos prácticos (en su mayoría reales) que les ayuda a fomentar habilidades como el pensamiento crítico y el trabajo colaborativo de cara a su futuro profesional. 

Según la pedagoga y escritora estadounidense Selma Wassermann, una reconocida experta en la metodología, en este tipo de aprendizaje «los casos se consideran instrumentos educativos complejos que aparecen en forma de narrativas». Dichas narrativas se generan en torno a problemas o situaciones que ocurren en la vida real (aunque también pueden ser ficticios). De este modo, los casos se centran en distintas materias y asignaturas y cada uno de ellos incluye información y datos (de tipo psicológico, sociológico, científico, antropológico, histórico u observacional), además de material técnico. 

Asimismo, algunos expertos consideran que este aprendizaje es un complemento al Aprendizaje Basado en Problemas (ABPr), en el que se activa la enseñanza a través de la investigación y la discusión de un problema real. Y aunque existen similitudes, como las que indica la maestra chilena Maria Elena Cares Rubio: «ambos fomentan el aprendizaje colaborativo, están autodirigidos por un docente e impulsan una enseñanza constructivista»; también se encuentran diferencias. 

Cares Rubio indica que la principal diferencia entre el aprendizaje basado en casos y el basado en problemas es, sobre todo, el tipo de conocimiento con el que se afrontan las actividades de uno u otro. Mientras que en el aprendizaje basado en casos, el alumnado tiene que tener ciertos conocimientos previos del tema a tratar para poder resolverlo; en el ABPr no es necesario, puesto que el objetivo de este aprendizaje es que los estudiantes aprendan sobre un contenido determinado. 

Oportunidades en el aula

A nivel de aprendizaje, este tipo de enseñanza proporciona a los estudiantes una serie de capacidades y habilidades de gran utilidad para su futuro profesional. Así, el alumnado debe tomar sus propias decisiones ante un caso práctico, en el que a partir de una descripción general y una serie de conocimientos previos (basados en los contenidos teóricos de la materia en cuestión) tiene que aplicar una serie de soluciones al mismo. Para llegar a dichas soluciones, pone en práctica el análisis y la reflexión, además de promover la creatividad. Por otro lado, el trabajo colaborativo es fundamental para llegar a la resolución del caso. 

En el libro ‘Estudio de casos como método de enseñanza’ de Selma Wassermann se indican algunas de las características de este aprendizaje para llevar a cabo con los estudiantes. Una de ellas son las respuestas críticas a las preguntas formuladas en el caso, obligando a los estudiantes a examinar y reflexionar acerca de todas las ideas que lo envuelven. Por otro lado, también desarrolla una serie de habilidades comunicativas ya que es necesario explicar, responder a formulaciones y hacer uso de un lenguaje especializado, fruto del conocimiento previo en el caso a tratar. Del mismo modo, la comunicación entre docente y alumno se intensifica, ya que el profesor dirige al grupo y hace de guía y apoyo en todo el proceso de aprendizaje.

Aplicación

Asimismo, Wassermann indica que para aplicar la enseñanza basada en casos entre los estudiantes hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Vínculo con el currículo: al menos uno de los temas que se analice en el caso debe focalizar conceptos relacionados con el currículo. 
  • Una narrativa interesante con un lenguaje accesible: el relato tiene que estar bien estructurado, con el fin de que el estudiante pueda imaginar la situación sin esfuerzos. Una cuestión que se facilita con un lenguaje apropiado al nivel educativo y los conocimientos sobre el tema a tratar. 
  • La importancia de las emociones: intensificar las emociones en el alumnado compromete y motiva al alumno a querer resolver el caso.
  • Generar debate y autonomía: la solución a un caso en concreto no tiene porqué tener un final feliz. Para Wassermann promover el pensamiento crítico y la capacidad para que el alumno tome decisiones por sí mismo.