Recursos Educativos

5 usos que ya tiene la Inteligencia Artificial en el aula

5 usos que ya tiene la Inteligencia Artificial en el aula

Aunque muchos consideran la Inteligencia Artificial una tecnología propia del futuro, lo cierto es que ya se está empleando con éxito en distintos ámbitos, incluido el educativo. Y para disfrutar de ella no son necesarios complejos sistemas ni robots: basta con un ordenador y un programa informático.

¿Qué es?

Partiendo de la consideración de la Inteligencia Artificial como "aquella inteligencia llevada a cabo por máquinas, con modelos de cómputo capaces de realizar actividades propias de los seres humanos", hemos elaborado una recopilación de las cinco principales aplicaciones que ya le están dando a la I.A. en centros educativos de todos los niveles para aprovechar sus amplios beneficios en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

Asistir al docente

La Inteligencia Artificial tiene un gran potencial para apoyar la labor docente y facilitar ciertas tareas automáticas como las administrativas, la evaluación de trabajos o la corrección de exámenes tipo test. Para hacerlo posible basta con un ordenador o un dispositivo inteligente y la instalación de alguna aplicación o programa específico. Algunas plataformas tan populares como Moodle ya incorporan esta opción: siempre que la prueba sea un cuestionario, corrige automáticamente y elabora informes en los que especifican sus respuestas, los intentos para encontrar la correcta, etc.

 

Como profesor virtual

Esta tecnología es especialmente útil en entornos de aprendizaje online gracias a una de sus aplicaciones: los chatbots, programas informáticos que son capaces de mantener una conversación de forma autónoma a través de una aplicación web. Empleados en el entorno educativo, pueden actuar como un profesor, estudiante o tutor interactivo capaz de resolver dudas, explicar ciertas cuestiones e, incluso, realizar evaluaciones automáticas y personalizadas para cada alumno. Un ejemplo de esta aplicación se encuentra en la herramienta ‘EconBot’, un chatbot creado para los estudiantes de Económicas de UNED que cuenta hasta con su propia página de Facebook. Este uso beneficia además el ‘life learning’ o la ‘educación permanente’: el paradigma que habla del aprendizaje continuo del ser humano y que está vinculado con la formación en la red.

 

Medir el rendimiento académico de los estudiantes

Un equipo de expertos de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) está trabajando en un proyecto piloto para, gracias a la IA, poder medir, comparar y analizar el progreso académico de cada estudiante de manera personalizada. Son capaces, incluso, de crear un patrón de comportamiento a nivel de conocimiento, así como una curva de aprendizaje adaptada a cada uno. No son los únicos que están trabajando en ellos, ya que esta aplicación resultará muy útil para garantizar el éxito educativo e, incluso, para hacer un diagnóstico temprano de algunos trastornos de aprendizaje, como el TDAH.

 

Adapta el aprendizaje al estudiante

El aprendizaje adaptativo que promueven herramientas como Snappet utiliza la Inteligencia Artificial para presentar recursos educativos adaptados a las necesidades de cada estudiante. De esta manera, y después de un progreso por diferentes pruebas y actividades, el propio sistema analiza las respuestas y crea un paradigma de personalización a medida de cada uno.

 

Reconocimiento del alumnado

Además de los proyectos para personalizar el aprendizaje y automatizar la evaluación de los estudiantes, también se han diseñado herramientas que recurren al reconocimiento facial para identificar a los alumnos a la hora de realizar un examen a distancia, así como al realizar gestiones en las que es esencial asegurarse de que la persona es quien dice ser. De hecho, ya se han puesto en marcha los primeros proyectos piloto. TeSLA es uno de ellos. Promovido por la Unión Europea, en él han participado 23.000 estudiantes (algunos con necesidades educativas especiales) y 500 profesores de siete universidades europeas y su objetivo ha sido precisamente desarrollar un sistema que valide la identidad y autoría de los estudiantes tanto en los exámenes como en el resto de actividades académicas empleando el reconocimiento facial, de la voz y hasta el estilo de redacción.