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Rúbricas

Rúbricas

Desde hace algo más de una década comenzó a generalizarse en todo el Estado español el uso del término rúbrica para referirse a un sistema de evaluación en el que se mostraban una serie de indicadores del nivel de logro de una determinada tarea.

¿Qué es?

Desde hace algo más de una década comenzó a generalizarse en todo el Estado español el uso del término rúbrica para referirse a un sistema de evaluación en el que se mostraban una serie de indicadores del nivel de logro de una determinada tarea.

El término latino ruber significa rojo, y como los romanos empleaban tinta de ese color para escribir los títulos de algunos documentos, comenzó a emplearse el término rúbrica para designar a la firma o etiqueta de un documento.

En el año 1977 en la Clasificación Internacional de Enfermedades se empleó este término para designar las diferentes etiquetas para las enfermedades y en 1981 Grubb utilizó por primera vez el término rúbrica en el ámbito educativo para referirse a los estándares que debían cumplir los evaluadores de Nueva York para elaborar la Clasificación estandarizada de desarrollo.

Como podemos ver el origen de su uso educativo es bastante peculiar y quizás fuese más apropiado llamarle guía de evaluación o parrilla de evaluación, pero el peso de la cultura americana hace que el término rúbrica sea el más extendido en la actualidad.

En la web se pueden encontrar múltiples servicios que permiten generar rúbricas, encontrar plantillas para elaborarlas, buscar rúbricas ya realizadas para que las puedas aplicar a tus propias actividades o publicar las que hayas realizado tu mismo. Algunos de estos servicios son, por ejemplo, Rubistar y Rubric Maker, este último en inglés.

Para diseñar una rúbrica es preciso:

  1. Determinar el objetivo o la competencia que se desea medir. Si, por ejemplo, le has pedido a tu alumnado que realice una presentación de un trabajo utilizando algún recurso multimedia como Impress y quieres diseñar una rúbrica para evaluar la presentación, tendrás que analizar en primer lugar, cuál es el objetivo que persigues con esta tarea.

  2. Establecer las categorías en las que se puede dividir ese objetivo o competencia. Si uno de los objetivos que tienes intención de conseguir con la tarea es expresar con claridad las ideas, deberás establecer las categorías que pueden indicar que una persona expresa con claridad sus ideas, como por ejemplo: organizar los contenidos que quiere expresar, corrección en la expresión oral, originalidad en la manera de presentar esas ideas, etc.

  3. Definir los niveles de adquisición que se pueden establecer en cada una de esas categorías. En cada una de estas categorías puedes indicar diferentes niveles de adquisición, por ejemplo en la organización, podrías establecer niveles que fuesen desde que el contenido está bien organizado usando títulos y apartados, hasta que la organización no era clara ni lógica.

  4. Ordenar los niveles indicativos del estándar de realización. Finalmente deberás organizar esos niveles en una tabla en la que a cada categoría se le asignarán 3, 4 o 5 niveles de logro, cada uno de los cuales tendrá su puntuación correspondiente.

Cuando el alumnado realiza una tarea, tanto de manera individual como en grupo, la rúbrica servirá tanto para orientar el trabajo que deben realizar como para ayudar al profesorado a realizar una evaluación más objetiva.