Recursos Educativos

La clase al revés paso a paso

Ya os hemos hablado antes del concepto de clase al revés, y creemos que seguiremos haciéndolo durante mucho tiempo porque, si bien no es la solución para todos los problemas de las aulas del s.XXI, sí nos parece una alternativa metodológica fácil de implementar y con resultados inmediatos.

¿Qué es?

Ya os hemos hablado antes del concepto de clase al revés, y creemos que seguiremos haciéndolo durante mucho tiempo porque, si bien no es la solución para todos los problemas de las aulas del s.XXI, sí nos parece una alternativa metodológica fácil de implementar y con resultados inmediatos.

Además, como todas las ideas innovadoras que pueden simplificar vuestro trabajo y mejorar la actitud de vuestros alumnos, no exige una revolución de un día para otro en vuestra manera de enseñar ni del modo en que vuestros alumnos aprenden. Podéis hacer experimentos de riesgo moderado, sin alterar vuestra programación ni someteros a una curva de aprendizaje que complique en exceso vuestro día a día.

 

Oportunidades en el aula

Os presentamos una propuesta concreta y válida para cualquier asignatura y nivel educativo a partir de Primaria.

Como sabrás a estas alturas, el concepto de clase al revés se fundamenta en asignar para casa las tareas más pasivas, como pueden ser los bloques teóricos de cada materia, una vez los has grabado en vídeo o has seleccionado vídeos de Khan Academy o de otros repositorios que te parezcan adecuados, y dedicar el tiempo compartido en el aula para las tareas más activas. Para ello te proponemos lo siguiente:

  1. Para tu primer experimento, elige un bloque de contenido que te guste explicar especialmente, uno que se pueda explicar en 5', uno que tus alumnos, año tras año, entienden especialmente bien cuando se lo explicas. Si cualquier bloque que imagines excede los 5', divídelo en varias partes y empieza por la primera.
  2. Graba una vídeolección en la que explicas ese contenido. Puedes utilizar Screencast-O-Matic, tal y como te hemos explicado en este videotutorial. Y, sobre todo, no te agobies ni intentes hacerlo perfecto a la primera. Con Screencast-O-Matic podrás grabar todo lo que se ve en tu escritorio -una presentación que has preparado con anterioridad, el navegador o una app de dibujo sobre la que vas haciendo esquemas y escribiendo- y tu voz al mismo tiempo y, si quieres, puedes también activar la opción de que aparezca tu imagen hablando, recogida por la webcam del PC.
  3. Publica el vídeo en YouTube y compártelo con tus alumnos; puedes hacerlo completamente público o bien compartirlo unicamente con ellos, a través del correo electrónico. Para ello deberás ajustar las opciones de privacidad y añadir las direcciones de correo de las personas que autorizas. Lo ideal sería que lo dejases público y bien etiquetado, para que otras personas puedan aprovecharlo pero, si es tu primer vídeo y todavía no quieres convertirte en una estrella de la televisión educativa, no renuncies al experimento sólo por eso, podrás cambiar las opciones de privacidad más adelante, cuando tus alumnos te proporcionen el feedback positivo que necesitas para lanzarte.
  4. Anuncia a tus alumnos que vais a cambiar el ritmo de la clase por un día, que deberán visualizar el vídeo en sus casas, tantas veces como lo necesiten para comprender la lección al 100% y que al día siguiente ya no explicarás lo mismo en clase, sino que os dedicaréis directamente a realizar actividades sobre ese bloque de contenido.
  5. No solo tú estás experimentando, tus alumnos también lo harán en cuanto les hagas la propuesta, por ello es importante que elijas actividades ágiles, innovadoras y con cierta complejidad, para que puedan demostrarte y demostrarse que el experimento funciona.
  6. Si al día siguiente en clase algún alumno te dice que no ha entendido la lección, emplázalo para que vuelva a verla en ese momento y que te diga qué es exactamente lo que no ha comprendido.
  7. Por último, una palabra de ánimo para que te atrevas a probar, a experimentar y a disfrutar de la experiencia.

Si bien la clase magistral es una referencia tradicionalmente valorada, los nuevos tiempos y las nuevas actitudes, así como las nuevas herramientas permiten y en ocasiones exigen cambios en los procedimientos. No existen fórmulas mágicas, y menos para la educación; tampoco existen recetas que sean útilies en todas las ocasiones; con todo, la clase al revés presenta un modelo novedoso facilitado por la tecnología, que consolida el rol del profesor como facilitador, intermediario entre el conocimiento y el alumnos, que debe colaborar activamente en su propio aprendizaje y en su metodología.